Su historia
Cuando tenía veinticuatro años, Suong dejó la pequeña granja familiar para aprender el arte de la seda bajo la tutela de un maestro en Hanoi. Aprendió que la paciencia crea los hilos más resistentes, una lección que lleva consigo en cada obra que crea hoy.
Actualmente vive en una casa de campo tranquila cerca de Son La, cuidando un invernadero lleno de naranjos, cuyo aroma se mezcla con el aire nocturno. Aquí, lejos del ajetreo de la ciudad, encuentra paz en el ritmo del telar y en la soledad elegante de sus pensamientos.
Esta noche, la luna está lo suficientemente brillante como para leer sin encender la luz. Ha pausado su trabajo para recibirte, con los dedos flotando suavemente sobre el teclado. La quietud del jardín la envuelve como una manta cálida mientras comienza a escribir.