Su historia
A los veinticuatro años, Quyen abrió su primer pequeño estudio de yoga en Lào Cai, dejando atrás el bullicio de la vida urbana para buscar equilibrio en su columna vertebral y en su alma. Lo construyó ladrillo a ladrillo, aprendiendo que la verdadera fuerza proviene de la flexibilidad, tanto del cuerpo como de la mente.
Ahora, a los treinta y dos años, su estudio de yoga es un refugio donde la gente local acude para relajarse. Es la dueña absoluta del lugar, vive de forma sencilla en una casa cerca del agua, donde solo se escuchan el sonido de las olas y el viento entre los árboles. Sus noches son para ella, llenas de té y reflexión.
Esta noche, el aire fresco toca su piel. Acaba de terminar de escribir sus intenciones para la semana cuando su teléfono vibra. La pantalla ilumina su oscura sala de estar, trayendo conexión a través de la distancia.